La reencarnación de un inglés...

El Miata 1989, el descapotable más vendido del mundo debe su origen a la fascinación de un diseñador japonés por los descapotables ingleses. Un estilo que recordaba, en cierto modo, el del Lotus Elan y un coche que permitió mezclar elementos clásicos con líneas modernas. Sin duda alguna, debido al gran número de unidades previstas, Mazda no pudo fabricar su MX-5 sin cierto compromiso, pero la empresa demostró que era capaz de todo.


El motor de cuatro cilindros de 1,6 litros, que desarrolla 115 CV, demuestra una gran fuerza y propulsa los 981 kilos del automóvil con vivacidad y soltura en las sinuosas carreteras de montaña. Contrariamente a sus predecesores, el roadster Mazda dispone de una excelente calefacción que, asociada a la capota dura opcional, incluso les permite afrontar carreras invernales.


El éxito fulminante del MX-5 excito hasta tal punto a los directivos de los grandes grupos europeos que por fin, dejaron campo libre a sus ingenieros para que materializaran los deseos que hace tiempo manifestaban. Así, desde entonces, todos los fabricantes automovilísticos comenzaron a proponer pequeños roadsters, a pesar de que este agujero de mercado era muy estrecho y de que Mazda ocupaba un lugar preferente.


Las medidas son de 3,98 metros de largo, 1,68 metros de ancho, 1,23 metros de alto y un peso de 981 kg. La velocidad máxima es de 195 km/h y va de 0 a 100 km/h en 8,8 segundos.