El melange todavía corre...

Los que vimos Meteoro (la animación, no la terrible película) sabemos que había muchos prototipos que las industrias automovilísticas evitaban su salida al mercado y así eliminar o ayudar al crecimiento de algunas compañías. esta historia se refiere a que hace ya 20 años Mazda tenía un motor semejante al Skyactiv y la FIA les prohibió usarlo, ese motor rotatorio de doble bujía, alta compresión y muy bajo consumo era el 787B.


El Mazda 787B fue el primer prototipo de una marca japonesa en ganar las 24 Horas de Le Mans. Como si esto fuera poco, también ostenta el hecho de haber sido el único ganador de dicha competencia con un motor rotativo Wankel.


La historia del prototipo en cuestión se remonta a la década de 1980, cuando Mazda diseñó el primer prototipo 717C en 1983. Durante los años posteriores se sucedieron diversas evoluciones que compitieron sin éxito alguno. Recién en 1990 se construyeron los primeros prototipos Mazda 787, que básicamente se diferenciaban de los anteriores 767 por estar equipados con un nuevo desarrollo de motor.


Los Mazda 787 desarrollados para 1990 finalmente empezaban a posicionarse como posibles candidatos a buenos resultados. El diseño del nuevo prototipo fue encomendado al inglés Nigel Stroud, quien trabajaba en la empresa británica Advanced Composite Technology.


Nigel Stroud diseñó un nuevo chasis monocasco con compuestos de carbono. La carrocería fue construida en fibra de carbono, cosa que ya comenzaba a convertirse en un estándar para este tipo de coches de competición.


Pero el gran cambio del prototipo 787 estaba en su motor. El nuevo motor rotativo Wankel (denominado 26B) era más liviano, más compacto y eficiente en términos de economía de combustible. Además adoptaba una caja de cambios Porsche de 5 marchas.


El nuevo motor contaba también con un gran adelanto tecnológico complementario: el sistema de admisión de aire variable. Este dispositivo comandado por una computadora podía modificar la posición de las tomas de aire tipo periscopio para el motor. Estas tomas podían elevarse o descender, con un recorrido total de 15 cm. Así, las entradas de aire descendían a altas velocidades para reducir el arrastre aerodinámico, mientras que a bajas velocidades se elevaban para obtener más aire a mayor presión para alimentar los rotores del motor.


El motor Mazda 26B también contaba con dos bujías por rotor, con lo que hacía más eficiente la combustión y reducía el consumo. Los ingenieros hicieron hincapié en mantener un bajo régimen de rpm para ganar en confiabilidad en carreras de larga duración como Le Mans, siendo el límite del impulsor 9.000 rpm.


Luego de realizar más de 4.500 kms. en ensayos, Mazda decidió presentar tres autos en Le Mans en 1990: dos unidades del nuevo 787 y un relegado 767. Durante la carrera ambos Mazda 787 comenzaron contundentemente. Pero luego de 11 horas el mejor Mazda debió abandonar por problemas de pérdidas de aceite del motor.


En 1991 Mazda regresaría a Le Mans con un perfeccionado prototipo, ahora denominado Mazda 787B. Mazda participó de todas las carreras del calendario 1991, tras 22 horas de competencia el Mazda 787B #55 conducido por Johnny Herbert, Volker Weidler y Bertrand Gachot se ubicó al frente de la competencia. Finalmente Mazda obtuvo una histórica victoria impulsada por la confiabilidad, con los tres Jaguar XJR-12 del equipo Silk Cut como escoltas.


Al terminar la temporada 1991 la FIA anunció que prohibiría el uso de motores Wankel rotativos, permitiendo solamente los motores de iguales especificaciones a los de la F1. Así es que Mazda fue el único ganador de Le Mans con un motor rotativo Wankel, siendo también el último equipo en ganar allí con neumáticos Dunlop.


Curiosamente, Mazda no aprovechó como se presumía este triunfo histórico para difundir lo exitoso de su desarrollo del motor rotativo. Aunque sí vieron un pequeño incremento en las ventas de sus pequeños coches deportivos de calle con motor Wankel.