Repuestos impresos en 3D ¿de verdad sirven?

La tecnología se apodera de todos nosotros y, en la mayoría de los casos, es capaz de mejorar considerablemente nuestra calidad de vida.

Uno de los métodos de trabajo y producción de los que más se habla últimamente son los productos realizados, total o parcialmente, mediante impresoras de 3D. Por ello nos hemos hecho la pregunta de si este método es viable a la hora de producir diferentes repuestos para el automóvil.

¿Quieres una pieza 3D? La tienes

Las principales ventajas de la impresión 3D son que permiten construir cualquier pieza en poco tiempo, utilizar diferentes materiales, obtener tanto elementos totalmente rígidos como ligeramente flexibles, más o menos frágiles e, incluso, se pueden imprimir directamente coloreados; aunque la gama de colores actual es muy limitada y depende de los materiales. Y por supuesto, un ahorro en tiempo y dinero gracias a estos prototipos.

El procedimiento para “decir a la impresora qué queremos que nos imprima” no es tan complicado como pudiera parecer. De hecho, hasta uno mismo podría obtener impresiones de alguna pieza que desee con su impresora 3D doméstica. Basta con realizar un diseño 3D a ordenador, descargar alguno ya hecho de internet o utilizar un escáner 3D para recoger las formas y proporciones de la pieza que deseamos. Una vez tenemos informatizado el elemento en cuestión, sólo tenemos que conectarlo a la impresora e iniciar la impresión.

Existen multitud de piezas de vehículos desarrolladas y producidas gracias a impresoras 3D. Ya hay maquetas a escala de motores de Toyota. La velocidad de impresión, obviamente, todavía es lenta si la comparamos con la impresión 2D, pero debemos tener en cuenta que esto sólo es el comienzo y según se vaya experimentando y desarrollando, el tiempo y la calidad irá mejorando. Dependiendo del tamaño de la pieza, la complejidad de sus formas y los materiales utilizados, en la actualidad, el tiempo de impresión puede ser de pocos minutos o de varias horas.

¿Cómo mejoraría la impresión 3D el sector automotor?

La impresión 3D puede ayudar al propio cliente a la hora de comprar su auto nuevo: la personalización como nunca antes la habíamos visto, pues además de facilitar su tarea a los desarrolladores y diseñadores de los distintos modelos, puede ayudar al propio cliente a la hora de comprar su auto nuevo.

Y los talleres…

Los talleres mecánicos tendrían las distintas piezas de los vehículos almacenadas en disco duro, podrían reparar éstos con mayor rapidez en caso de que en ese momento no dispongan de la pieza que necesitan en su almacén Por otra parte, podría beneficiar a los talleres mecánicos en diferentes aspectos. Teniendo las distintas piezas de los vehículos, podrían reparar éstos con mayor rapidez en caso de que en ese momento no dispongan de la pieza que necesitan en su almacén. De esta manera evitarían tener que realizar el pedido a fábrica, tramitarlo y recibirlo.

Además, y aprovechando que ya cuentan con una impresora 3D, tampoco necesitarían tener tantas piezas y estanterías en la zona de almacén. Por lo que podrían disminuir su tamaño y aprovechar mejor la superficie total para, por ejemplo, ampliar la zona de reparación de vehículos, la sala de espera o la recepción.

Todo depende de los materiales utilizados y de la calidad de las impresoras. Actualmente, la gran mayoría de los paragolpes de los autos (y muchas otras piezas) se realizan mediante el material plástico ABS, ya que permite una cierta flexibilidad y es capaz de volver a su forma inicial si el golpe no es fuerte. Además puede ser lijado, pintado y taladrado y su temperatura de fusión es suficientemente alta.

Sin embargo, aunque la mayoría de las impresiones se realizan mediante ABS, se pueden utilizar como “tinta” muchos otros materiales como, por ejemplo, el aluminio. Para ello hay que trabajar el material en polvo y utilizar un sistema de impresión mediante láser. Así, es totalmente posible crear una puerta o una aleta de un auto, aunque de momento se está comenzando por piezas sencillas de material plástico.

Teniendo en cuenta la velocidad con la que se están desarrollando las impresoras y sus métodos de trabajo, y que cada vez resultan más económicas de comercializar, es muy probable que, a medio plazo, buena parte de las piezas sencillas y con menor importancia estén en un cuarto de impresión 3D en su taller o representante de la marca de su vehículo.